La mayor sequía de Jon Rahm | Deportes

Un “miserable” birdie, lo llama Jon Rahm. Un emboque en el 17, en la penúltima estación de la tercera jornada del Masters de Augusta. Apenas su único bingo del día, pero suficiente para firmar el par en la ronda (+5 en total) y evitar su primera vuelta en el torneo sin descontar al menos un golpe en un hoyo. “He jugado bien y me he dado muchas oportunidades desde el tee, he tenido momentos de confianza”, explica el vasco, demasiado fallón con el putt y ya sin opciones de revalidar la chaqueta verde. Adiós al reto de emular a Jack Nicklaus (1965 -66), Nick Faldo (1989-90) y Tiger Woods (2001-02) como los únicos con un doblete consecutivo en Augusta.

El número uno del mundo, Scottie Scheffler, es líder en Augusta con -7, en busca de su segundo grande y su segunda victoria en el Masters después de la celebrada en 2022. El año pasado Scheffler vistió como campeón a Rahm y este domingo (a partir de las 18.00 en Movistar Golf) espera que el vasco le devuelva el gesto. El estadounidense cuenta con solo un golpe de ventaja sobre Collin Morikawa (-3 en el día para -6), que persigue su tercera corona del Grand Slam tras el PGA de 2020 y el Open Británico de 2021. Con -5 anda Max Homa, hasta ahora sin títulos grandes en la mochila. Y con -4 el sorprendente sueco Ludvig Aberg, que a los 24 años está disputando el primer grande de su carrera menos de un año después de su salto a profesional. Bryson DeChambeau vivió uno de esos días en los que alterna líos con golpes geniales (-3), como un emboque desde la calle en el 18. Tiger Woods, dolorido en la espalda y afectado por una mala sesión previa de calentamiento, firmó 82 golpes, la peor vuelta de su carrera en el Masters. Augusta no perdona ni siquiera al gran mito. Solo 12 jugadores están bajo el par del campo.

Rahm no ha sido Rahm, sino que ya desembarcó en el torneo con una preparación diferente a la del curso anterior. El rodaje hasta este Masters ha consistido en cinco torneos de tres rondas cada uno en la Liga saudí. Han sido cinco clasificaciones seguidas entre 10 mejores de los torneos (tercero en Mayakoba, octavo en Las Vegas, quinto en Yedda, octavo en Hong Kong y cuarto Miami), una regularidad en las alturas que ya exhibía en el circuito americano y que nadie iguala en este arranque de curso en LIV. Pero que alarga una sequía de títulos que se prolonga desde que se vistiera con la chaqueta verde el 9 de abril del año pasado. Es más de un año sin morder una copa, el periodo más largo sin festejos desde que diera el salto a profesional en junio de 2016.

Rahm fue un ganador precoz en el circuito americano y se estrenó como campeón entre los mejores del mundo el 29 de enero de 2017 en el Farmers Insurance Open. Desde entonces ha coleccionado 20 victorias profesionales entre el PGA Tour y el circuito europeo, y nunca hasta ahora permaneció tanto tiempo sin ganar. Su regularidad en la élite ha sido incontestable, fuera del alcance de cualquier rival. Antes de este paréntesis que se prolonga más de un año, el mayor periodo de Rahm sin pegar bocado fueron los 316 días que transcurrieron entre su triunfo el 20 de junio de 2021 en el US Open, su primer grande, y la victoria en el Open de México el 1 de mayo de 2022. Curiosamente, los dos tramos más extensos sin galardones han llegado después de coronarse en un major.

El triunfo mexicano no solo cerró la sequía, sino que además abrió un periodo muy fructífero: siete títulos en 11 meses, hasta la cumbre del Masters de 2023, con tres festejos anteriores en el inicio de ese año en solo 42 días (Sentry, American Express y Genesis). Y de ahí, al apagón. De la mayor productividad al frenazo en seco. Y con su millonario fichaje por LIV de por medio.

“He jugado toda mi vida torneos tradicionales, así que no creo que me afecte el jugar otra competición. Ojalá eso fuera la causa, pero no lo es. No hay excusas”, comentó este sábado Rahm. Aunque las diferencias son evidentes entre los dos mundos. La Liga saudí se compone de torneos de tres rondas en lugar de cuatro, con una competencia reducida a poco más de 50 jugadores y varias estrellas en horas bajas, con la posibilidad de competir en pantalón corto, música a todo volumen por el campo y muchos menos aficionados en vivo (en Yedda, por ejemplo, el recorrido estaba vacío de seguidores). Para un golfista como el vasco, que se alimenta de la adrenalina de la competición al más alto nivel, no parecen los mejores ingredientes para mantener los colmillos afilados y el juego al máximo de revoluciones. Casos como los de Dustin Johnson (fuera del corte en Augusta, como otros cuatro hombres de LIV entre los 13 que aterrizaron), Koepka y Cameron Smith, antiguos emperadores, simbolizan ese relajamiento que conlleva tener garantizados unos altísimos contratos pase lo que pase.

El mismo Rahm admitió antes de este Masters que en ocasiones deben recordarle que en LIV se juega a tres vueltas. “Y de la música ni me entero, yo voy a mi bola”, añadió este sábado. En Augusta se plantó sin disputar cuatro rondas seguidas desde noviembre, en el DP World Tour Championship, un mes antes de provocar un gran terremoto con su fichaje por LIV por unos 500 millones de dólares, la gran contratación de la Liga saudí. Tampoco el golf por equipos (Legión XIII se llama el suyo, cuyo símbolo, un león, luce en la camiseta y la gorra) sacia su instinto de ganador porque nada tiene que ver con la filosofía que sí representa la Ryder.

A los 29 años, Rahm ha dado un salto a lo desconocido en su espléndida carrera. Mientras aguarda un acuerdo de paz entre los dos bandos que reúna de nuevo a los mejores en un circuito global, el número tres del mundo lanza declaraciones de amor al circuito americano. No se arrepiente de su fuga, asegura, aunque tampoco esconde que para un ganador nato como él un año sin ninguna victoria se hace muy largo.

Clasificación del Masters de Augusta.

Emparejamientos y horarios de este domingo.

Tv: este domingo, la última jornada desde las 18.00 en Movistar Golf.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y X, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

_