El Madrid también puede ser el mejor en defensa y vence al Valencia Basket | Baloncesto | Deportes

Euroliga jornada 8

Valencia Basket

Real Madrid

Real Madrid

El Real Madrid, sorprendido ante un Valencia Basket que había aceptado el desafío de mantener el ritmo anotador del mejor ataque de Europa, que llegó al descanso por delante y con casi 50 puntos (49-43), demostró en la segunda mitad que también es capaz de ser el mejor gracias a su defensa. Con este cambio logró seguir invicto esta temporada tanto en la Euroliga como en la Liga ACB.

El partido parecía tener un patrón muy concreto. Las opciones del Valencia ante un Real Madrid arrollador y convertido en el mejor anotador de Europa pasaban por apretar el cinturón de la defensa y reducir la anotación al máximo. Lo que mejor saben hacer. Pero fue todo lo contrario. El equipo de Álex Mumbrú aceptó el desafío y le echó una carrera de puntuación a los de Chus Mateo. El primer paso lo dio Brandon Davies. El pívot taronja no se dejó intimidar por Walter Tavares y se convirtió en el andamio de su equipo. Davies redondeó un primer cuarto excepcional, con 18 puntos y solo un fallo en el tiro.

La audacia y el acierto de Davies permitieron al Valencia Basket tomar el mando de un partido que hasta entonces era propiedad de Facundo Campazzo, Musa y Deck. El base del Real Madrid está especialmente entonado y Mumbrú, temeroso de su luz, tenía varias trampas preparadas. Pero los planes iniciales los cogió Davies y los hizo trizas. ¿Quieren canastas? Pues las van a tener.

El segundo cuarto, con el Valencia Basket ya totalmente despeinado, mantuvo la misma tónica. El quinteto de Mumbrú se veía capaz de tutear y hasta dominar al mejor equipo de Europa en este momento. Un mate de Toure les dejó con siete puntos de ventaja. Una diferencia que creció hasta los ocho puntos (42-36). Los dos técnicos buscaban refresco a sus espaldas, pero Chus Mateo sentó al Chacho Rodríguez cuando mandó su segundo balón a la grada.

Pero este Madrid es mucho Madrid y en dos o tres ataques es capaz de hacerte sentir su aliento. Aún así Chus Mateo no terminaba de entender el acertijo que tenía sobre el parqué. Ojeleye se sumaba a este frenesí anotador y el Valencia Basket, el equipo que se había hecho fuerte este curso con una defensa granítica, era el que estaba llevando el partido hacia los cien puntos sin complejos con un alto porcentaje de acierto.

El entrenador blanco entendió que era necesario construir otro Real Madrid en el descanso. Tenía que buscar una versión diferente, más seria atrás, más enfocada en su aro. Todos se pusieron a defender y Tavares, más metido en el partido a medida que sus pares iban perdiendo capacidad física, cerró el espacio aéreo cerca de su aro y comenzó a influir en el juego como pocos más pueden hacerlo.

Al Valencia se le empezó a hacer de noche. Cada canasta era una heroicidad. El equipo de Mumbrú estaba más cerca en el marcador que su sensación real de vencer al Madrid. Chris Jones pidió el balón y, haciendo de cada ataque un uno contra cinco, mantenía intacto el hilo, que acabó cortándolo el Real Madrid en los últimos ataques para sumar su séptimo triunfo consecutivo en Europa.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y X, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.