Copa de Maestros 2023: Disfrutar, la vuelta al origen de Carlos Alcaraz | Tenis | Deportes

Carlos Alcaraz aterrizó la semana pasada en Turín en medio de un mar de dudas, envuelto por primera vez desde que está en las alturas en una crisis de juego y resultados. No había perdido el buen gesto, pero su rostro era más serio de lo habitual y los entrenamientos previos al inicio de la competición reflejaban cierto hastío, como si le pesasen al tenista; ejecución robótica, pero poca diversión y todavía menos tacto en la raqueta; mucha bola a la red y a los pasillos, y una circunstancia aún más preocupante: ninguna risa. Malísima señal. Debutó después contra Alexander Zverev y la derrota le puso entre la espada y la pared. Sin embargo, desencadenó el giro anímico que necesitaba. Reflotó ante Andrey Rublev el miércoles y ayer, cita a cara o cruz frente a Daniil Medvedev, destapó de nuevo su versión más grandilocuente. Chispa, potencia, técnica, control. Doble 6-4 al ruso, en 1h 20m. Una máquina prácticamente perfecta.

Ese verbo tan esencial para él, disfrutar, volvió a asomar por la sala de conferencias tras un par de meses haciéndose de rogar. “Estoy muy feliz de poder jugar mis primeras semifinales de un Masters”, expresaba el murciano, que después de caer contra Zverev en el primer compromiso mantuvo una charla redentora con su preparador, Ferrero. “Realmente estaba pasando algo. En los últimos torneos, la gente más cercana a mí o incluso la gente que no me conoce tanto, veía que no estaba con la misma actitud que al principio de la temporada; y no hablo ya de estar más o menos cansado, sino de disfrutar. Juan Carlos me abrió un poco los ojos, en el sentido de decir: vale, hay que darlo todo y olvidarse de ese cansancio mental. Es el último torneo del año. Y, aparte, también hablamos del nivel, y me di cuenta de que mi juego va bien a raíz de si disfruto o no, si sonrío o no. Y ahora todo eso ha vuelto y se ha reflejado en los dos últimos partidos”, se extendía.

Lo hacía tras una explosiva demostración de facultades ante Medvedev, uno de esos tipos que no regalan ni las migas y que obligan a poner a pleno rendimiento toda la maquinaria. Un intercambio lo expresa todo: 33 golpes, carreras de aquí allá, derechas, reveses, cortados, voleas… y una definición que pone al público en pie y le lleva a ese Alcaraz de la primera mitad del año, cuando no había prácticamente nadie que pudiera capturarle. “Sí, siento que estoy a ese nivel”, dijo avalado por las cifras. Ante Medvedev, el pulpo, el parte de rendimiento destaca 21 subidas a la red, el doble de golpes ganadores que errores no forzados (22-11) y un ataque frontal a los segundos servicios del gigantón, capaz de retener solo un 44% de los puntos jugados bajo esa circunstancia. Es decir, los fríos números revelan alegría, aderezo fundamental en el tenis recreativo del murciano.

“Diría que, después de la final de Wimbledon, este ha sido el segundo mejor partido junto con la final de Cincinnati, porque aunque perdí, también la cuento”, analizaba ante los periodistas, convertido en el semifinalista más joven en la Copa de Maestros desde Rafael Nadal, también 20 años en la edición de 2006.

Un plus mental

De la noche a la mañana, otro Alcaraz, el primigenio y, tal vez, el auténtico, o al menos ese Alcaraz que se conoce y le ha llevado al estrellato. La versión contemporizadora del otoño y la errática de las últimas fechas han dado paso a su máxima expresión otra vez, y el aficionado al tenis se relame. Llegados a este punto, piensa la opinión general y lo hace él, optimista por naturaleza, todo es posible. “Bueno, son sólo dos partidos, pero al mismo tiempo está demasiado lejos… Tengo a Novak en la semifinal, y su le gano tendré una final muy dura. Pero sí, sueño con ganar este torneo, ¿por qué no?”, contesta a un reportero australiano e incide después, durante el turno en el idioma nativo: “Después del nivel al que me he visto hoy y al que me vi con Rublev, tu cabeza va pensando cosas, y ahora mismo pienso que si continúo así, no significa que vaya a ganar el torneo, pero sí que me voy a dar la oportunidad para ello. Esto va de sensaciones”.

Alcaraz accede a la pista del Pala Alpitour.Clive Brunskill (Getty Images)

Estimulado otra vez, hoy (21.00, Movistar+) encara a Novak Djokovic, que contó con el favor de Jannik Sinner para superar la fase de grupos y ha ido renqueando. Sus partidos se han dilatado —dos de ellos por encima de las tres horas, ante el italiano y el danés Holger Rune— y en todos ellos, el adversario le arañó un set. En cualquier caso, a estas alturas del torneo y teniendo en cuenta la envergadura del serbio, Alcaraz se exige otro plus. “Yo de Novak me espero que juegue a un gran nivel, que esté en su mejor versión. Estamos en una semifinal del Masters y lo ha ganado seis veces; por tanto, ya sabe cómo jugar este tipo de torneos y partidos”, se previene. “Va a intentar presionarme mucho, va a ser un partido muy mental. Frente a alguien como él tienes que mantenerte mentalmente fuerte hacer frente a la presión que te pone en cada bola, en cada punto. Creo que he aprendido mucho sobre eso y que estoy preparado para enfrentarme a él mañana”, agrega.

No se han cruzado desde agosto y en los cuatro precedentes hubo equidad (2-2). Reta Alcaraz a Nole en otra de sus guaridas y sigue la senda de los Orantes, Bruguera, Moyà, Corretja, Ferrero, Nadal y Ferrer, los otros españoles que aterrizaron en las semifinales. Él lo hace a su manera: disfrutando, he aquí la clave.

SINNER, CON UN PLENO ANTE MEDVEDEV

A. C. | Turín

A mediodía, el cartel ofrece un suculento pulso entre el ídolo local, Jannik Sinner, y el ruso Medvedev. El italiano, de 22 años y natural de San Candido (al noreste del país), ha sido hasta ahora el más resolutivo y con tres victorias y un magnífico juego representará un obstáculo mayor para Medvedev. Chocarán a partir de las 14.30 (Movistar+) y Sinner desembarcará como uno de los 10 jugadores que ha conseguido firmar un pleno en la fase de grupos. Antes lo hicieron Roddick, Federer, Davydenko, Ferrer, Murray, Nadal, Djokovic, Dimitrov y Medvedev.

Será la quinta vez que midan sus fuerzas esta temporada, y curiosamente las cuatro previas lo hicieron jugándose siempre un trofeo. Medvedev venció en Róterdam y Miami, y Sinner en Pekín y Viena las dos últimas veces. “Está jugando de una forma increíble”, dice el de Moscú, de 27 años y campeón en 2020; “pero aun así ha perdido un par de sets, así que intentaré jugar como aquellos que le han quitado esos sets”.

El Pala Alpitour de Turín volverá hoy a registrar otro lleno (13.000 espectadores).

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y X, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

_